martes, 21 de agosto de 2012

Poema a Silvina.

Fuiste una gran escritora,
merecedora de clamancias infinitas,
en dias y noches de desconciertos
es cuando sin dudarlo me encierro en mis locos pensamientos,
entonces elijo entre tu bibliografia algun poema o cuento
que me lleve a otro lugar, a otro encuentro.

Silvina, para ti no hay palabra que te defina,
mujer inolvidable, cada uno de tus trabajos realizados son majestuosos
cada palabra, cada verso, cada estrofa, que conforman maravillosas historias.

A ti mujer sin fronteras, sin que nadie te detenga a expresar lo que sientes,
tu pasatiempo una pluma y tinta negra,
no hay nadie que te prohiba escribir,
no hay nadie que hoy no sepa de ti,
no hay nadie que no te conozca Silvina Ocampo.
        

       
                                                                          
                                                                                                                   Brenda Insua.

Reseña: El para otra.

La reseña que les dejo a continuación es de un cuento escrito por la escritora argentina Silvina Ocampo,dedicada a la literatura argentina esta fue una de sus obras mas conocidas en el mundo de este genero.
Este cuento cuenta la historia de dos personas enamoradas, en el cual la mujer siempre solía postergar el encuentro entre ellos dos porque sentía que si verse se les hacia costumbre iban a perder el amor que sentían ambos. Así pasaron los años y fueron envejeciendo, hasta que llego el día en que tocaron la puerta de la casa de esta mujer y se tomo horas en decidirse a abrir la puerta, pero finalmente lo hizo y era EL su amado, se abrazaron fuertemente y pasaron toda la noche juntos. Se imaginaron pertenecientes a otras personas y esa vaga imaginación hizo que ese encuentro no termine mas su amor se hizo mas fuerte.
Creo que en este relato Silvina quiere mostrarnos como el amor es mas fuerte que ante cualquier problema y que el tiempo y la distancia no son una oposición en una pareja, cada detalle con que se dedica a describir la situación y como se imaginan su encuentro te llevan a imaginarse pertenecientes de esta historia. Volvería a leer una y otra vez este cuento me quede encantada,es uno de los libros que mas me gusto.
Para ir finalizando espero que disfruten de esta reseña y les recomiendo incansablemente que lean "EL PARA OTRA",estoy muy segura que como a mi a ustedes también les va a gustar esta historia de dos enamorados que luego del transcurso de muchos años se encuentran por primera vez y desde ese momento no se separan nunca más.

                                                                             
                                                                                            BRENDA INSUA.

jueves, 16 de agosto de 2012

Reseña: Informe del Cielo y del Infierno.

Es una narración escrita por la talentosa Silvina Ocampo, escrita en 1970. Silvina nos cuenta como las personas nos vemos a elegir, después de morir entre el cielo y el infierno. Según nos cuenta que no son todo lujos, sino de que son simples cosas cotidianas que podemos encontrar en cualquier lado desde una rosa, libros o hasta soles, como puede ser cualquier tipo de cosa. Pero lo único que cada una de estas cosas tienen un significado, según lo que  vos veas, ya que va estar casi inconsciente, es lo que elegiste a lo largo de tu vida. No importa que veas algo al principio y después cualquier otra cosa. Sino de cada uno de ellos se caracteriza por ser objetos de cielo o el infierno. Pero te demuestra que lo que ves, puede ser de cualquier de ambos lados y que puede que allá gente que por mas mínimos detalles vallan al Infierno y en cambio otros al Cielo.
Lo que más rescato de este texto es que te deja reflexionar sobre como estas y que estás haciendo con tu vida. También te enseña que nada ni nadie tiene asegurado ni el cielo ni el infierno, que solo se trata de vivir y disfrutar la vida. Vale aclarar que este testo lo recomiendo, esta bueno leerlo para en eso día en que no sabes para donde va tu vida, porque te deja mucho en que PENSAR.
Cuento original:
A ejemplo de las grandes casas de remate, el Cielo y el Infierno contienen en sus galerías hacinamientos de objetos que no asombrarán a nadie, porque son los que hay en las casas del mundo. Pero no es bastante claro hablar sólo de objetos: en esas galerías también hay ciudades, pueblos, jardines, montañas, valles, soles, lunas, vientos, mares, estrellas, reflejos, temperaturas, sabores, perfumes, sonidos, pues toda suerte de sensaciones y de espectáculos nos depara la eternidad.
Si el viento ruge, para ti, como un tigre y la paloma angelical tiene, al mirar, ojos de hiena, si el hombre acicalado que cruza por la calle, está vestido de andrajos lascivos; si la rosa con títulos honoríficos, que te regalan, es un trapo desteñido y menos interesante que un gorrión; si la cara de tu mujer es un leño descascarado y furioso: tus ojos y no Dios, los creó así.
Cuando mueras, los demonios y los ángeles, que son parejamente ávidos, sabiendo que estás adormecido, un poco en este mundo y un poco en cualquier otro, llegarán disfrazados a tu lecho y, acariciando tu cabeza, te darán a elegir las cosas que preferiste a lo largo de tu vida. En una suerte de muestrario, al principio, te enseñarán las cosas elementales. Si te enseñan el sol, la luna o las estrellas, los verás en una esfera de cristal pintada, y creerás que esa esfera de cristal es el mundo; si te muestran el mar o las montañas, los verás en una piedra y creerás que esa piedra es el mar y las montañas; si te muestran un caballo, será una miniatura, pero creerás que ese caballo es un verdadero caballo. Los ángeles y los demonios distraerán tu ánimo con retratos de flores, de frutas abrillantadas y de bombones; haciéndote creer que eres todavía niño, te sentarán en una silla de manos, llamada también silla de reina o sillita de oro, y de ese modo te llevarán, con las manos entrelazadas, por aquellos corredores al centro de tu vida, donde moran tus preferencias. Ten cuidado. Si eliges más cosas del Infierno que del Cielo, irás tal vez al Cielo; de lo contrario, si eliges más cosas del Cielo que del Infierno, corres el riesgo de ir al Infierno, pues tu amor a las cosas celestiales denotará mera concupiscencia.
Las leyes del Cielo y del Infierno son versátiles. Que vayas a un lugar o a otro depende de un ínfimo detalle. Conozco personas que por una llave rota o una jaula de mimbre fueron al Infierno y otras que por un papel de diario o una taza de leche, al Cielo.
                                                          Florencia Fiorella Lourdes Casciano.

Entrevista a Silvina Ocampo.

Silvina Ocampo: 1903-2003
«En general, soy fiel a la imaginación»

Mempo Giardinelli
Entrevista aparecida en Así se escribe un cuento
Publicada originalmente en Internet por La Maga. Argentina, 1993.

- Le propongo iniciar esta conversación hablando de su relación con la escritura, para luego derivar hacia el cuento. ¿Le parece?
-Bueno, entonces lo primero que diré es que yo he puesto todo lo que tengo en lo que he escrito. Porque para mí escribir es lo más importante que me ha sucedido.
-¿Siempre fue así?
-Siempre. Escribir y dibujar. Me gusta mucho dibujar. Empecé a los siete u ocho años, y dibujé muchísimo. Pero nadie me conoció por mis dibujos, porque no me hice conocer. Para que a uno lo conozcan, uno tiene que moverse. Y yo no me moví nada, Ahora me echo la culpa.
-¿Es una vocación perdida, el dibujo?
-No, en absoluto. Yo adoraba el dibujo, adoraba la pintura. Era para mí un éxtasis, ¿no? Pintaba y dibujaba para mí. No era un trabajo que me lo imponía, sino que era mi delirio. Me encantaba.
-¿A la par de la escritura? -No. La escritura fue después. Porque con la pintura yo no logré lo que quería. Yo quería que alguien se diera cuenta de lo que yo hacía, y que me comprendiera. Pero nunca encontré a nadie. Me sentí muy sola en ese trabajo...
-¿Y la escritura, qué papel jugó para usted; qué fue?
-Bueno, fue mi vida, ¿no? Todavía hoy sigo escribiendo, diariamente. Cuando dejé la pintura, lo hacía con ingratitud. Me sentía culpable de hacer esto, porque amaba tanto la pintura, y todo lo que tuviera que ver con ella, ¿no? Y con el dibujo. Me preguntaba cómo era posible, me decía: "Ahora me pongo a escribir y no existe otra cosa que escribir". Entonces me sentía culpable. Durante mucho tiempo, de noche, yo pensaba en eso. Lloraba, lloraba de pena. Pensaba: "¿Cómo puedo dejar de pintar, Dios mío?".
-¿Y por qué lo dejó?
-Porque prefería escribir. Fue una elección al fin y al cabo.
-¿Y cuándo hizo esa elección?
-No lo sé exactamente. Pero toda mi vida escribí. Desde que era muy chica. Y escribía tanto que las maestras que tuve, cuando les mostraba lo que había escrito, me decían: "Pero no escribás tanto, che, que estás gastando todo el papel que hay en la casa". Es "una falta de economía", decían. Quizás era porque me daban temas para escribir y yo no les hacía mucho caso. Me decían escribí tal cosa, o sobre tal otra, pero siempre era yo misma la que elegía mis temas. Hoy sé que si escribía así era porque así lo sentía. Y no admitía que nada ni nadie modificara mis sentimientos. Yo escribía muchísimo...
-¿ Y ahora?
-Ahora me pasa otra cosa: yo quisiera decir cosas mucho más largas, más largas... Pero no me gusta lo que escribo cuando escribo extensamente. Porque cuando lo hago así, cuando me fluye la escritura larga, me parece que resulta algo que está de más. "Mirá -me digo - creo que esto es demasiado..."
-¿Por alguna razón estética o filosófica?
-No, simplemente porque me parece que lo que yo quiero expresar se pierde dentro de ese cúmulo de palabras e ideas que he puesto en el papel ¿no? Y entonces. inmediatamente, empiezo a borrar y a borrar, y a hacer todo de nuevo. Porque yo soy muy porfiada, ¿sabés?
-¿Siempre retrabaja mucho, siempre reescribe?
-Sí. siempre. Aunque soy muy impulsiva. En fin: soy las dos cosas. Puedo ser muy impulsiva y trabajar rápido. y a la vez puedo ser muy lenta, morosa y trabajar y trabajar lo mismo...
- Me gustaría que hablara un poco del cuento como género, Silvina.
-Para mí es lo más importante que existe en literatura. ¿No te parece? Es el género que más me gusta. Yo prácticamente no he hecho otra cosa. Fijate que tengo dos novelas escritas pero no las publiqué. Las dejo para un momento en que ya no las vea, como se deja algo inferior. Y es que son obras muy inferiores. El cuento es superior, ¿no te parece?
-Lo que importa es lo que diga usted.
-Hum. Yo creo que el cuento es superior a la novela. Como género, digo. El cuento es lo primero que ha existido en la literatura. Existe como Adán y Eva. Como un algo que inicia todo. Es genético, diríamos. Podríamos remedar a la Biblia: "Lo primero fue el cuento". Para mí fue algo primordial, en mis primeros años. Era lo principal. Yo me formé leyendo cuentos. Y mi imaginación hizo el resto, porque no sólo lo conocía al cuento como género, sino que lo esperaba, lo buscaba por todos los rincones. Crecí buscando algo que sirviera para escribir un cuento.
-¿Le contaban cuentos, de niña?
-Sí, pero yo los corregía. Primero oralmente, claro. Me contaban cuentos en verso, pero eran cuentos muy mal hechos. Entonces, yo los corregía, quitándoles esto o aquello. Yo ya sentía la armonía que tenía que haber en un cuento, la buscaba, interviniendo en el relato y corrigiéndolo.
-¿Empezó escribiendo cuentos, Silvina? ¿A qué edad?
-Bueno, claro que empecé en este género, y nunca lo dejé, ¿no? Era muy chica, cuando escribí los primeros. Era una adolescente, muy jovencita. Y mis cuentos de cuando era chica, fijate, se parecen bastante a los que escribo ahora. Porque ahora tengo algo muy infantil en mis cuentos. Cuando los vuelvo a leer, me digo: "Pero cómo es posible esto...".
- Quizá por eso en varios de sus cuentos aparece un aire como de niñez atormentada. Juguetona pero ansiosa. ¿Tiene que ver con evocaciones, con nostalgias, quizá?
-Bueno, mi nostalgia es muy grande. Yo vivo de nostalgias. Y sobre todo, lo que escribo es lo que está más lleno de nostalgias. Yo no demuestro, o no pruebo, que soy nostálgica, pero de todos modos creo que el lector lo siente. Creo yo. Porque he publicado muchísimo. Escribí toda mi vida, ¿no? Mi escritorio, la mesa donde trabajo, está Reno, lleno de hojas escritas que nunca terminé de corregir. Pero que un día voy a corregir. Porque cuando los tomo y los leo, me gustan. Eso es lo raro, ¿no?
-¿Cuál ha sido el material fundamental de su cuentística, Silvina? ¿Los sueños, la realidad, los recuerdos, experiencias vividas? En general, noto que sus cuentos tienen mucho de mundo dislocado; no el absurdo a lo Jarry, pero sí una especie de ironía constante, un abordaje tangencial e inquietante.
-Sí, estoy entre la ironía, la nostalgia y, casi, el romanticismo. También mucho lirismo.
-Por eso, creo, "El automóvil" es casi una reflexión sobre el amar. Tiene un tomo decimonónico, si se quiere, ubicado en el XX.
-¿Te gustó ese cuento?
-De su producción, es mi preferido.
-El mío también (se ríe). Fue un cuento muy difícil de contar, sin ridiculizar la situación. La puerilidad y la cursilería están al borde, es como caminar al borde de] precipicio.
-Hay temas, como el amor, que sin talento, no se pueden abordar. Más vale no menearlo y ocuparse de otros temas, ¿no?
-¡Ya lo creo! (Se ríe, divertida.) Es el tema más peligroso.
-Volviendo a la ironía, algún crítico ha dicho que en lo suyo hay crueldad. Yo no lo creo, pero es una manera de llamarlo. ¿Usted qué piensa?
-¿La crueldad? Sí, me hicieron ese tipo de crítica. Pero creo que no, me parece que eso es falso. El mío es un mundo de paradojas, de alusiones... En todo caso, todo me ha venido de mi mundo onírico, que es paradojal.
-¿Y actualmente sigue soñando? ¿Los sueños le dictan cuentos?
-Sigo soñando, sí, sueño bastante. Pero con mis sueños creo que no he hecho ningún cuento. No puedo explicar cómo surgen los cuentos. "El automóvil", por ejemplo, lo hice pensando en el amor. ¿Cuál es la cosa más desesperada en el amor?... Bueno, yo puse un automóvil porque va rápidamente, te lleva, y es una carrera. Un vértigo. Esa es la metáfora.
-¿Cómo ha trabajado usted, Silvina: por horas, por páginas, por puras ganas?
-Eso depende del temperamento. A veces tengo necesidad de escribir tan rápidamente que no tengo ni tiempo de alcanzar un papel y un lápiz. Yo tomo un papel, me lo pongo sobre las rodillas y escribo. Escribo a veces sólo palabras, que luego voy a poner en un cuento, en lo que vaya a escribir. Pero, ¿sabés?, yo creo que no se puede describir ningún hacer literario. Es imposible describir una relación muy nítida de cómo uno ha trabajado y de cómo se trabaja.
-¿Manuscribe?
-No, lo que digo es que siempre hago una primera versión a mano, y después dicto. El dictado me ha funcionado muy bien -, me gusta dictar, porque repito lo que he escrito y vuelvo a oír. Y entonces, al oírlo, veo si hay algo tremendo en lo que escribo.
-¿ Usted cree en el sonido, en la musicalidad de un cuento?
-Mucho, es en lo que más creo. Creo que el cuento es música. todo es música.
-El cuento es música de cámara, ¿no cree? Como la novela sería sinfónica.
-Claro (se ríe). Yo tengo tal admiración por la música, siento un deleite total, que tengo que atribuirle toda clase de influencias sobre las personas. Y claro: sobre el escritor.
-¿Ha podido escribir con música? ¿No ha necesitado silencio para escribir?
-Claro que puedo escribir mientras escucho, porque puedo escribir mientras siento. Me motiva. A veces, en la casa dondo yo estaba, había música en todas partes. Se tocaba mucho el piano, mis hermanas tocaban a dos pianos, 0 a cuatro manos. Yo misma estudié piano durante algún tiempo. Pero exigía mucho tiempo...
-Además, con una vocación tan fuerte por el dibujo, la pintura y la literatura, ya era suficiente, supongo.
Es que no se puede amar dos cosas al mismo tiempo. Al menos, no se puede con la misma pasión. Quizá se puede amar dos cosas o más (se ríe) pero nunca con igual pasión. Y es muy difícil.
-Otra cosa notable en sus cuentos es el humor. Es muy sutil, y diría que muy intelectual. ¿Ha surgido, o es producto de una práctica?
-Me surgió naturalmente. Ha salido de algún lado, que no sé precisar. Soy una persona de buen humor, a veces. Pero otras veces me inclino por la melancolía. Las cosas me duelen mucho cuando van en contra de todo lo que yo pienso, de lo que siento. Entonces, eso perfora un poco mi alma, ¿no? Es como si me pasaran agujas, y concitan algo que me hace dar Coces.
-Propio de una mujer apasionada... Usted lo es, ¿no?
-Sí, he sido muy apasionada. Y creo que eso se nota en mi obra. Creo que se nota. Gustará más o gustará menos éste o aquel cuento.. pero no hay ninguno frío. Creo. Porque cuando un cuento es frío, no sirve.
-¿Eso le ha pasado con la novela, Silvina?
-Tal vez. Pero voy a volver a tomar esas novelas, y las voy a seguir hasta que pueda. ¿no? Lo que pasa es que la largura del camino me asusta. Porque pienso que estoy perdiendo fuerza. Es como si uno perdiera fuerza en las cosas largas... ¿no?
-¿Le preocupa el tema del tiempo y la fuerza? ¿ Tiene que ver con los años, Silvina?
-No, tiene que ver con la obra. Mismo cuando tengo mis textos en las manos siento que eso no sirve, que está todo lleno de hojas, siento que no sirve porque es demasiado. (Se ríe a carcajadas, y se interesa por el trabajo del entrevistador.) Sí, a mí me ha pasado, e incluso hay cuentos de jóvenes autores como Alfredo Novelli, que me han atraído por la síntesis, por lo cortos que son. Yo le pregunté: "Decime, ¿cómo hacés para escribir de esa manera tan breve, que no queda ninguna otra palabra que agregar?". El dice: "Ay. es tan fácil". Pero yo no creo que sea tan fácil -, yo no puedo escribir así.
-¿ Usted cree que existe alguna técnica para el cuento? ¿O es una intuición?
-(Piensa unos segundos.) Yo creo que sí. ¿Vos también?
- Creo que hay una preceptiva mínima, pero el dominio técnico -si lo hay - no garantiza un cuento.
-Ah, claro. Eso no lo garantiza nada. Pero fijate que si se parte de una idea de cómo hay que hacer un cuento, me parece que el cuento sale mejor. Siempre es mejor hacer algo, si se sabe hacerlo, ¿no? Yo creo que uno, cuando va a escribir un cuento, debe hablar primero con su imaginación. Uno debe preguntarse primero qué hay, qué tiene ahí. La imaginación siempre nos relata algo; y entonces uno verá cómo lo relata, desde qué punto de vista. Pero es muy difícil explicar esto.
-¿Usted, por ejemplo, antes de escribir un cuento, se lo relata primero a sí misma?
¿Hay, digamos, alguna oralidad previa?
-Algunas veces sí. Cuando son buenos cuentos, sí. Por ejemplo, "El automóvil" lo imaginé primero, y me lo conté. Lo imaginé todo antes de escribirlo. Primero debí saber todo lo que iba a pasar. En general, soy fiel a la imaginación. Pero ocurre, en ocasiones, que me desvío, que me pierdo en ciertos detalles, porque me encantan los detalles. Y aunque sea totalmente distinto de la idea previa, si el detalle me parece que es atractivo lo pongo igual. Eso es importantísimo. A mí me encantan los detalles. Son importantes en la vida, ¿no te parece?
-¿Qué papel jugó en su obra la observación crítica de la realidad, Silvina? Me da la impresión de que sus cuentos, en general, son realistas. Y también no lo son.
-Es cierto. Veo que has pensado mucho sobre mis cuentos. Y estoy muy halagada por eso. Me gusta... (se produce un largo silencio). ¿Qué me preguntaste?
-Sobre la realidad.
-Ah, yo me aparto de la realidad. Aunque para dar realismo tengo que volver a ella. Pero yo me aparto, ni me fijo en ella. Y después vuelvo.

Cuento: Nos iremos, me ire con los que me aman

Esa noche, en la que no podía dejar de pensar en todo lo que vivimos, cuando todavía nos amábamos. Me acorde de esa hermosa tarde de otoño que solíamos  pasar en el barrio de Flores, que mientras que me cantabas también me jurabas amor eterno, que lo nuestro nunca iba terminar, aun llevo conmigo los jazmines que esos días me regalabas. Cuando  oigo que la lluvia al fin había empezado, eso me relajo pero de todo se complico mas cuando me di cuenta que me faltabas para protegerme. Deje entrar a Ruth, la encantadora perrita que encontramos en una de nuestra salidas en Palermo, ella se ve mucho mejor que nosotros ahora. Pero igual sigo pensando que hubiera sido si vos no la hubieras visto en el costado de la calle, casi muriendo. Ruth me acompaño a mi habitación y sin dudarlo más me cambie de ropa, como siempre te gusto verme. Ese momento en el que volví a leer la última carta que me dejaste, fue cuando me di cuenta que todo había cambiado, yo había cambiado. Ahí fue cuando empezó a  correr sin saber a qué dirección, lo único que pasaba por mi cabeza era que ya no soy la misma.
Me pude dar cuenta donde estaba, adonde había llegando inconscientemente y era la placita donde nos conocimos y besamos por primera vez. No entiendo cómo puede llegar hasta con este día que parece que se cae el cielo, pero eso no me importaba ahora lo que sí, que hacia ahí, ¿Sola? Seguí caminando pero esta vez sí sabía a dónde iba y era  a un par de cuadras de donde estaba. Mientras caminaba, recordaba cómo nos habíamos conocido y como me enamoraste, todavía sigo dudando si vos algún día llegaste a sentir todo lo que me decías y prometías, aunque para vos todo esto fue tan solo una linda historia que quedaría en nuestras memorias. Sigo sola en el medio de la calle no puedo ver a nadie, cada vez la tormenta se hace más grande y yo cada paso estoy más segura de donde quiero llegar. Ay me acuerdo como nos gustaba esperar estos días hacía porque sentíamos qe era todo para nosotros solos, y lo felices que éramos cuando corríamos y bailamos debajo de la lluvia. Cada vez estoy más cerca, cada estamos más cerca y no me voy a dar por vencida. Está lleno de autos enfrente de la Iglesia donde los dos soñábamos en casarnos y prometer al frente del Señor todo nuestro amor. Pero ese día otra mujer estaba cumpliendo su sueño de casar, ese día, en esa Iglesia y con la persona más ame y voy amar por siempre, VOS. Las campanas de la Iglesia empezaron a sonar eso me demostró que la boda empezó, decidí quedarme sentada abajo del árbol y solo recordar.
 La tarde en la que te esperaba en la plaza. Y cuando como frenaba un auto frente mío y era   Germán un amigo de toda la vida, no se me ocurría que hacia el ahí si te esperaba a vos, pero él no era el mismo sino que se acercaba como ido, creo que se había drogado. Cuando se acerca me quiso besar pero me negué me quise alejar pero me retuvo de nuevo pero le pude pegar, el se enfureció y me beso. No lo pude frenar y después se alejo, y  te vi ahí parado viendo todo. El te miro con odio bronca, vos con desprecio y yo queriendo explicarte todo. Te fuiste, el se quedo parado ahí sin hacer nada, ni sé que fue de su existencia y yo te seguí te quise frenar, te grite pero vos nunca te diste cuenta. Cuando llegaste a la esquina frenaste y te diste vuelta tu cara tenía una mezclar de odio y dolor, pero la lagrimas no se escapada de tus ojos solo me dijiste “YO TE AMABA”  y eso fue todo lo que dijiste, ni me dejaste hablar y corriste, no te alcance. Pase días, semanas sin saber nada de vos.
Hoy me entero que te esta por casar con tu anterior novia, la madre de tu hijo. Yo se que nunca me dejaste explicar lo que paso pero vos, jamás me confesante que solo era solo un juego para vos, porque vos nunca me amaste como yo te eh amado, si alguna vez me lo hiciste creer pero ahora lo sé que era todo mentía, que ese día pensabas en dejarme porque en verdad amabas a otra.
La lluvia al fin paro yo sigo empapada y las calles sigue vacía, como vi qué la gente empezó a salir decidí volver a mi casa que no tenia caso que yo esté ahí, camine. Pero a pasar por la salida de la Iglesia, nos bizmo, va te vi. Frene y entonces me quede esperando que llegues. La felicidad rondaba por todo el ambiente, ella esta tan hermosa con su pancita y vos siempre tan hermoso. Cuando me viste no lo dudaste soltaste a Eve y nos acercamos, tu mirada lo decía todo no me esperabas y me sonreíste.
-¿Luz? Viniste-sonriendo
-eeeh Si, te vengo a decir toda la felicidad con tu esposa y con Benja  tu hijito.-completamente emocionada-
-Te extrañe, ¿qué es de tu vida?
-La mía, como se puede pero creo que bien. Y yo también te extrañes-mire para abajo-me tengo que ir quedo Ruth, sola
-¿No te quieres quedar a festejar con nosotros?-
¿Cómo se pudo haber olvidado de la perra que salvamos? -….- no le conteste.
-Bueno, me gustaría volver a verte- sin saber que decir
-eeh SI volver a vernos. Chau Felicidades! Por tu nueva familia- Me quería ir, le bese la mejilla y me di vuelta
-¡Espera! Sabes que siempre soñé que todo esto sea con vos, no te das una idea de cómo te extrañe y cuanto te Amo –con los ojos llenos de lagrimas.
-Como te acabas de casar por Iglesia, nuestra Iglesia, esperando un hijo.-se me escaparon las lágrimas.
-Solo quiero ser feliz a tu lado, Siempre te ame a vos solo a vos.

Poema orinal:
Nos iremos, me iré con los que aman,
dejaré mis jardines y mi perro
aunque parezcas dura como el hierro
cuando los vientos vagabundos braman.

Nos iremos, tu voz, tu amor me llaman:
dejaré el son plateado del cencerro
aunque llegue a las luces del desierto
por ti, porque tus frases me reclaman.

Buscaré el mar por ti, por tus hechizos,
me echaré bajo el ala de la vela,
después que el barro zarpe cuando vuela

la sombra del adiós. Como en los fríos
lloraré la cabeza entre tu mano
lo que me diste y me negaste en vano.                                                              
                                                    Florencia Fiorella Lourdes Casciano

martes, 14 de agosto de 2012

Poema: "AL ODIO".

No regreses, te conspiro, con tus rocas de errores;
con tu consejo horroroso y viejo,
con tu protección luminosa, con tu reflejo.
con tus malas cosechas.


En aquel bosque donde todo era mio,
no ocultes tu sonrisa con una distracción,
me enamora, me da razón,
rechaza la nieve de tu alma fría.

Te conozco mucho, no no regreses.
Juro no observar tu malvada cara,
cada vez que una lágrima se me escapaba,
sola, acaso ¿de mi te vengaras?
pues entonces que sea heroica,
y no con falta de honra a tu cobardía,
haciendo creer que nada te hiere y detiene.

Las flores las maldijiste,con tu rabia
¿por que te tuve que haber encontrado nuevamente?
Haz que mi herida derrame sangre,
que de una vez ya quiero morirme.
Te noto nervioso,vacilante,
Vamos mátame y llegara lo mas horroroso,
Vamos házlo sin pensarlo que pronto tu vida sera diferente.





                                                                                                           Brenda Insua.

Poema: UNICA SABIDURIA.

Lo único que sabemos
es lo que nos sorprende:
que todo pasa, como
si no hubiera pasado.